domingo, 18 de abril de 2010

Amarillo limón, ¿o era amarillo pistacho?

No importa el color de aquel coche,

sólo que llegamos hasta el filo del mar de Portugal

aquel verano de playa ciega y muda.

VEO CIENTOS. CIENTOS DE LIMONES FUTURISTAS
POR LAS CALLES  MANCHADAS DE ORINA.

Dime si el coche que a veces pasa bajo mi puerta

es el mismo que nos condujo hasta el precipicio,

éste sí,

negro y sin matices.

JA.JA
JA.

Riete tú del hambre que pasamos alimentándonos de tabaco.

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